UN PASEO POR EL AVILEÑO VALLE DEL TIÉTAR.

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UN PASEO POR EL AVILEÑO VALLE DEL TIÉTAR.

 

               Íbamos el matrimonio a pasar  unos días a Madrid cuando, cerca de Talavera de la Reina, vimos el cruce hacia Velada y Arenas de San Pedro, y decidimos que todos los caminos llevan a  Roma. Así que enfilamos hacia el Valle del Tiétar, del que tantas maravillas nos habían comentado nuestros amigos Mari Carmen y Diego, que veranean en Santa María del Tiétar. Llamada telefónica y ¡ bingo!, allí estaban. Mejor que mejor.

                 Como hospitalarios amigos y guías turísticos hay pocos. Y como hortelanos. Así que nos pusimos en sus manos, y a visitar a izquierda y derecha, arriba y abajo esta porción del avileño Valle del Tiétar. Lo primero, y para situarnos, dar una vuelta por Santa María del Tiétar, a unos 80 kms. de la capital del Reino,  muy cerca de los límites geográficos con Toledo y Extremadura. Casco urbano situado entre impresionantes bosques de  pinos, castaños, fresnos…, que le proporcionan un especial microclima, por lo que es conocida como la “Andalucía del Tiétar”; ideal para la práctica del senderismo y agradables paseos conversatorios…, donde vimos la iglesia parroquial, algunas antiguas casonas, las “Zahurdas de la Cancha” de arquitectura megalítica, y disfrutamos del trato  de sus gentes, y un agradable lugar para el chateo y para comer muy bien: Casa Fermín,  en la carretera que atraviesa el pueblo, en el que todo son amabilidades que hacen mas rica su estupenda comida.

” Ya que estáis aquí, quedaros unos días”. Y  nosotros, que somos de dar gusto, y fáciles de convencer, pues nos quedamos;  porque tarde no era, y prisa no teníamos. Esto de estar jubilados…

 

Y, además, nos llevan en su coche, para que veamos bien el paisaje, parando a cada momento, eso sí con seguridad, para hacer  fotos como japoneses. Enfilamos camino de lo mas alto de la vertiente meridional de las estribaciones orientales de Gredos, a mas de mil metros de altitud, y llegamos a la coqueta localidad de Casillas, enmarcada por un espectacular bosque  de castaños y robles y pinos y…; con preciosos recodos en la carretera para  admirar el Valle que, una vez mas fotografiado, bajamos para dirigirnos a Sotillo de la Adrada, el centro comercial de los pueblos cercanos, por la cantidad de servicios que tiene: comercios, restaurantes, mercadillo semanal…; sin olvidarse de visitar la iglesia parroquial de la Santísima Trinidad, la Ermita, algunas casas con balconadas...

 

Un alto en el camino, que hay que recuperar fuerzas; por lo que entramos en un buen restaurante a tomar ¡ gallinejas y entresijos!, con buenos vinos de la zona. Repuestos como nos merecemos, otra vez al coche de los amigos, un caluroso día por cierto, pero qué le vamos a hacer la vida del turista es dura, muy dura. Y llegamos a La Adrada, bello pueblo con larga tradición histórica, como demuestra su magnífico y muy bien restaurado Castillo-Fortaleza de don Álvaro de Luna, con una buena colección de  joyas de orfebrería y escultóricas, de diversas procedencias, muy bien musealizadas.

 

Un rato al espíritu, y otro al cuerpo; por lo que  nos dirigimos por la carretera CL-501 hacia la multipremiada Quesería del Tiétar, donde hacemos provisión de sus gourmets quesos de cabra artesanos “Monte Enebro”, para largo tiempo, porque el producto lo merece, sin lugar a dudas. 

A casita, que el día ha sido duro y largo. Refrescados en la cercana piscina, procedemos a hacer los honores de los productos del huerto ( y algo mas en forma de productos del cerdo ibérico y quesos extremeños)  de Diego y Mari Carmen/ Mari Carmen y Diego, que tanto monta-monta tanto.  Repuestos estupendamente, paseíto por el pueblo de Santa María donde nos esperan unos gin-tonics y unos helados de leche merengada que, con el frescor de la noche, la conversación y la compañía, nos quitarán varias horas de sueños… Carpe Diem.

                Desayuno en el huerto,y al coche. ¿Dónde vamos hoy?. Tú súbete  y calla. Y llegamos a Piedralaves ( del árabe “junto a la sierra o montaña”); que, desde el siglo XII  está ubicado en la vertiente meridional de la provincia de Ávila. Vamos, primero, a ver la el Charco de la Nieta, y llenar varias garrafas del agua magnífica de una cercana fuente, que brota de las profundidades de montaña. Provistos de ella, nos refrescamos con unas cervezas en el curioso bar La Bodeguilla; antes de visitar la iglesia parroquial de San Antonio de Padua (s. XVIII), con retablo barroco y precioso artesonado mudéjar; la Torre del Reloj, el Puente Romano y la “Cruz de los Enamorados”  donde, desde el S.. XVII,  se sentaban los novios al acabar la misa.

                 Hambrientos ya, volviendo un puñado de kilómetros atrás, llegamos a Casa Fermín, que remedió nuestras ganas de comer con una amplia selección de sus estupendas elaboraciones. Siesta y hasta el día siguiente.

¡ Qué rápidos pasan los días en la pantalla del ordenador!.¡ Hala, otra vez a la carretera !. que lleva en dirección Madrid, hasta El Tiemblo,; donde vamos a cumplir, en vivo y en directo, un antiguo deseo: Admirar las cuatro esculturas zoomorfas en piedra – con mas de 2.000 años de historia a sus espaldas –, conocidas como Los Toros de Guisando que, probablemente, se conservan  en el mismo lugar donde fueron tallados, como símbolos protectores del ganado y, también, como elementos funerarios ligados a la tradición. Uno de ellos tiene una inscripción latina en abreviaturas, en las que se lee LONGINUS PRISCO-CALAET O PATRI FC. ( ” Longino se encargó de hacer este monumento para su padre, Prisco“), apreciándose en otros dos toros letras difusas, que podrían corresponder a otras  inscripciones similares.

                                                                                                 “…y los toros de Guisando,

                                                                                                                                                                                           casi muerte y casi piedra,

                                                                                                                                                                                          rugieron como dos siglos,

                                                                                                                                                                                          hartos de pisar la tierra.”

                                                                                                                                                         Federico García Lorca, ” Llanto por Ignacio Sánchez Mejías”.

Después de ver la cercana Venta Juradera,  ( donde el rey de Castilla, Enrique IV aplacó una sublevación de parte de la nobleza y clero, pactando con ellos y  nombrando heredera del trono a su hermana Isabel la Católica ), seguimos camino para ver  la ingente obra de un grande de la Historia reciente de España, visitando el Museo Adolfo Suárez y la Transición,  en su pueblo natal, Cebreros.  ADOLFO  SUÁREZ  GONZÁLEZ, (1932-2014), Presidente del Gobierno entre 1976 y 1981, fue una de las claves de la Transición donde “trabajamos un grupo de personas con todo el pueblo español, por la comprensión, la tolerancia, el diálogo y la concordia…”.

 

                        

                           Este Museo — ubicado en la antigua iglesia de Santiago, la Iglesia Vieja de la segunda mitad del s. XIV– pretende ser un homenaje amplio y de perspectiva nacional, para que las  distintas generaciones recuerden, conozcan y aprendan los valores de la Transición de la dictadura franquista a la Democracia, y a las personas que lucharon por la llegada de  la Libertad; con especial recuerdo, por supuesto, a la figura de Adolfo Suárez.

En fin, y gracias a la insistencia de Mary Carmen y Diego, o tanto monta, tuvimos el placer de descubrir una maravillosa porción de nuestra maravillosa España.  Maravillosa.

2017-08-24T15:31:38+00:00 24-agosto-2017|Gastronomía, Rincones, Viajes|

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