MALPARTIDA DE CÁCERES, tan cerca, tan gustosa.

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MALPARTIDA DE CÁCERES, tan cerca, tan gustosa.

Apenas a 10 kms. de la histórica Cáceres, esta bella localidad nos espera con los brazos abiertos, y nos sorprenderá por muchas razones.

En 1833, se separó de la cercana capital, siendo –desde entonces– municipio independiente. Pero su historia se remonta a las lejana noche de los tiempos, al paleolítico y neolítico.

Del siglo XVI es la Iglesia Parroquial de Ntra. Sra. de la Asunción, gótica y renacentista, con un estupendo Altar Mayor y una  bella talla del Nazareno (s. XVIII). Que la religión católica está  muy presente, lo demuestran sus cinco Ermitas , de diversas advocaciones.

En su cuidado casco urbano, destacan sus Palacios de Topete, el de la calle Parras, el del Mayoralgo o la Casona de la Inquisición; mas las Casas Fuertes de  los Ovando y de los Pereiras; el Museo Narbón, que expone obras del gran pintor extremeño Juan José Narbón; sin olvidar el Centro de Interpretación de las Vías Pecuarias, para entender la Transhumancias en estos modernos tiempos.

 

Los pastores y sus rebaños de ovejas churras — con cuya leche se elabora una de las joyas gastronómicas mundiales, la Torta del Casar–, conocieron y conocen el excepcional y ecológico medio ambiente que rodea a Malpartida de Cáceres. Buena prueba de ellos es que, nuestra ave emblemática, la Cigüeña Blanca, anida en gran cantidad; hasta el punto de ser considerado como Pueblo Europeo de la Cigüeña, a la que se dedica una Semana Cultural y una Ruta Senderista.

 

En este entorno natural, está el Lavadero de Lanas,  un pequeño embalse paraíso de gran variedad de aves, construído para lavar la fina lana de miles de ovejas, e n su día. Estamos en un paraje granítico, maravilloso, espectacular. Tan espectacular que, nada mas y nada menos, aquí se grabó — hace muy poco tiempo– una serie de Juego de Tronos. Por algo será.

A unos metros, visitaremos el museo Wolf Vostell, distinto y genial, donde el trabajo de este artista de la corriente Fluxus y creador del Happening europeo, nos sorprenderá con las obras que su inspiración legó para nosotros.

En este privilegiado entorno, un agradable paseo nos llevará hasta el Monumento Natural de los Barruecos, donde conoceremos como se formaron los grandes “bolos” graníticos que conforman el paisaje actual, y a fauna y la flora del cuidado ecosistema malpartideño.

Alimentado el espíritu ante tanta belleza, es el momento de volver al pueblo para alimentar al cuerpo, que ya está pidiendo sustento: Chanfaina, berzas, tencas fritas, caldereta de cordero, dulces de horno y sartén…, nos están esperando.

 

Si pueden ajustar su visita a la primera quincena de febrero, disfrutarán a tope en su “Fiesta de Interés Turístico Regional”, La Pedida de la Patatera; donde la ¿humilde? morcilla patatera — gloriosa fusión de la patata y el pimentón americano, con la grasa del cerdo cristiano–, es la protagonista principal de una de las fiestas mas abiertas y participativas que conozco. Que son bastantes, por cierto.

Venga, que nos vamos de fiesta: Sobre las 12 de la mañana, estaremos en su Plaza Mayor, ataviados al uso malpartideño: Ellas, con sus vestidos de percal negro o de “faralai”, agitanadas; ellos, de labradores, con chambras y boinas oscuras. Oído el pregón del Alcalde, desde el balcón de su bello Ayuntamiento, empieza el multitudinario Pasacalles, de  miles de personas y “carros” adornados con patateras y otras viandas, mas el estruendo de varias charangas.  Haremos tres paradas, para disfrutar de lo que ocultan carros, cestas de mimbre y alforjas: tortillas de patatas, croquetas, filetes empanados, quesos, jamón…¡ y patatera!.

 

Alimentados, bailados, cantados, entrelazados y mezclados con la simpática gente malpartideña, llegamos a la Plazuela del Sol: Aquí se juntan todos para coger uno de los cientos de paquetes de un excelente pan y mas patatera — que reparte el Ayuntamiento–, por si hemos pasado hambre en el recorrido, que lo dudo. Bien provistos,  seguimos hasta la Plaza Mayor, para celebrar una Romería Urbana, con mas música y comida, que sacan a la calle sus habitantes; con lo que vamos rematando la fiesta de la Pedida de la Patatera, que se remonta a finales del sigo XIX, cuando los quintos — antes de irse a la mili, y de que llegara la terrible y temible Cuaresma–, iban por las calles pidiendo carne…, y les daban ¡ patateras!, porque la cosa andaba mal…

De verdad, vengan a Malpartida de Cáceres en esta fiesta, o en cualquier ocasión; porque la vida son tres días, y uno de ellos… ¡ la Patatera!!.

P.D. Muchas gracias a Gabino Cisneros, por sus espectaculares fotos!!!

2018-02-27T19:05:59+00:00 27-febrero-2018|Extremadura, Gastronomía, Rincones|

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