FEZ, CIUDAD IMPERIAL DE MARRUECOS.

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FEZ, CIUDAD IMPERIAL DE MARRUECOS.

             Apenas a una hora y media desde Madrid, aterrizas en la cómoda y recién inaugurada terminal de Fez, y el mundo que conoces cambia totalmente: Cartelería con caligrafía imposible de entender, lengua aún mas imposible, vestimentas, edificios…

              Y te preguntas a qué has venido hasta aquí, si no te aclaras. Tranquilidad, no pasa nada: La tradicional amabilidad marroquí, mas un poquito de francés ( aquí, prioritario) y castellano, solucionan y facilitan la estancia. Mi grupo tuvo la suerte de estar acompañado, nada mas y nada menos, que por Mohamed Sofi, Director para España de la Oficina Marroquí de Turismo. Así cualquiera, dirán. Pero es que siempre ha habido clases: Su sonrisa permanente y amable, su sencillez, su conocimiento del país…, han sido uno de los mejores sucesos que nos pudieron ocurrir en este precioso viaje. Gracias, mil gracias, Sofi.

 

Ya ubicados en el estupendo hotel Zalag Parc Palace *****,  — algo alejado del centro, eso sí–, comenzamos el recorrido por la mas antigua de las Ciudades Imperiales marroquíes, FEZ (siglo VIII), declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO, en 1982; y la tercera ciudad del país, después de Casablanca  y Rabat;  una de las mas bellas ciudades del mundo, idealmente situada entre las fértiles tierras del Saïs y los bosques del Atlas medio; y, dicen, con la Universidad mas antigua del mundo.

 

Lo primero, la visita a uno de los palacios del actual Rey: el enorme Palacio Real, ubicado en el barrio Fez-el-Jedid. No se puede visitar: Admiramos su bella portada de arte otománico, y su puerta de decoración judía y multitud de símbolos alusivos a los colores de la bandera de Marruecos y al universo. A escasos metros, el Barrio Judío, con casas balconadas en la parte alta — algo impensable para los musulmanes–, y la tienda en la parte baja; y un muy cuidado y distinto Cementerio.

                Tampoco se pueden visitar el interior de las mas de cien Medersas/ Madrazas (escuelas coránicas), como la  de Bouanamia, pero sí su amplio y espectacular patio con azulejos y marquetería de madera de cedro, procedente de los grandes bosques marroquíes; y con vistas a la Ciudad Vieja, desde la azotea. Y, tampoco, el interior de la mezquita Karaouine, la segunda mas grande del país y la mas sagrada de FEZ, de las 176 que existen.

 

 

 

Desde un castillo situado en una de sus colinas, admiramos la impresionante panorámica de la Medina Fez-el-Bali, con mas de 350 Has, 300 barrios, 9.000 callejones y medio millón de habitantes: ¡ La mayor zona peatonal del planeta !. Entrando por la gran puerta azul de Bab-Bou-Jeloud, a partir de aquí hay que ser muy valiente, no tener prisa, o tener un magnífico sentido de la orientación para adentrarse en este inmenso cúmulo de callejones repletos de tiendas, restaurantes, palacetes, mezquitas, zocos, gentes…; sin aparente orden ni concierto, pero entre los que fluye la vida diaria de sus habitantes y turistas. Aunque siempre se puede contratar un guía oficial, por supuesto, para no quedarte allí el resto de tus días…

A pesar del aparente caos, todo está organizado en la Medina: Zonas de Sederías, Caldererías, Zocos, Museos, los “tronos” de boda, los grandes mercados de las calles Talaa Kebira y Talaa Seguira, el Museo de las Artes y Artesanías de Madera, etc, etc, etc. No hay respiro ante tanta oferta, ante tanta urgencia por disparar tu cámara fotográfica miles de veces, en el inenarrable escenario de olores y colores de las especias, frutas, repostería, aves, huevos, cuero, babuchas, comidas callejeras…; o en multitud de restaurantes donde comer sus platos mas tradicionales:  Harira, tagines, cuscús, bisara, kefta, zaalak de berengenas,  mechouí ( cordero asado)… y té, siempre exquisito y caliente té de hierbabuena.

 Comimos, como pistas, en el restaurante Palais Mnebí, un bello y gran palacio; y cenamos en Al Faisía, en plena Medina y ambos a recomendar por su buena comida y excelente servicio de sala, el último con espectáculos de su folklore tradicional.

       Callejeando por sus estrechas calles, muy atentos al guía y a los gritos contínuos de ¡ Balak ! con los que te avisan para apartarte de carros y burros cargados de mil y una mercancías, llegamos a uno de los hitos turísticos de Fez, y quizás mundiales: la Curtiduría Chawara; una de las cuatro que hay, famosas por curiosas y malolientes, debido a la multitud de fosas con cal y excrementos de paloma, en las que introducen diversos tipos de pieles; que, luego, pasan a otras cubas con tintes naturales de diversos colores y, de aquí, a los artesanos de la piel y, de aquí, a las grandes tiendas de las grandes marcas mundiales de moda; aunque también se pueden comprar en sus tiendas, después de la visita bien provistos de un ramillete de hierbabuena, que la hace mas pasajera. Delicados de olfato, abstenerse; pero es todo un espectáculo que hay que ver en directo, y  no dejar que te lo cuenten.

                 Si no, ¿ a qué has venido hasta aquí…, hasta la increíble, maravillosa, distinta, desconcertante, cercana… Ciudad Imperial de FEZ ?

 Que no te la cuenten, ven.

2017-12-22T16:41:26+00:00 22-diciembre-2017|Rincones, Viajes|

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