AROMAS DE VIETNAM: SU GASTRONOMÍA

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AROMAS DE VIETNAM: SU GASTRONOMÍA

Cuando, después de mas de 20 horas de vuelos y transbordos, — viaje muy bien  organizado por ASIÁTICA TRAVEL ( www.asiatica.com)–, llegas a Vietnam, todo lo que te  hayan contado, visto o leído, es un pálido reflejo de la realidad que te encuentras. Enseguida  compruebas que estás en otro mundo, que te atrapa con toda la fuerza de su belleza, de su cultura, de su forma de vida…

A pesar de duro jet lag, sueltas las maletas en el hotel, y te metes de lleno en la marabunta de su gran capital –, Ho Chi Minh, antigua Saigón–; atravesada por el gran río Mekong – 4.800 kms., atravesando seis países–; auténtica fuente de vida, a pesar de sus inundaciones.

Sus fértiles campos, de la montaña a la llanura, producen dos cosechas anuales de su mayor sustento alimenticio: el arroz; y otros productos que exportan como los anacardos, pimientos, café excelente; crían una  cantidad ingente de patos, para que aprovechen los granos de arroz que se pierden en la recolección; y que no se comen apenas, porque da mala suerte. Cerdos sobre todo, pollos y aves, terneras de razas australianas… son las carnes  consumidas casi en exclusividad. Y verduras, hortalizas, setas, frutas…, de gran calidad.

Con ellos, y una desbordante imaginación, elaboran sus platos diarios; que hay que probar a pié de calle, o en restaurantes abiertos siempre; si lo que se quiere es conocer la cocina vietnamita auténtica.

Elaborada en las puertas de sus casas, en plena acera, robándole sitio al peatón, junto con los miles de motos que aparcan en ella. Las casas y pisos vietnamitas son muy pequeños, y apenas tienen muebles ni cocinas, ni camas. Por eso, muy temprano, montan sus fuegos y sus pequeñas mesas con taburetes muy bajos, sus cacharros de limpieza…, y allí se quedan todo el día, en la acera; cocinando para su familia y para clientes, cociendo constamente.  Aquí, en estos puestos callejeros, está la auténtica comida vietnamita. ¿ Es de fiar?… Para  nuestros “civilizados” estómagos occidentales, quizás no. Pero…

Pero no se apuren: Hay cientos de restaurantes  en los que tomarla de una manera mas segura. Y muy barata, apenas entre 3-5 € por persona. Así que entremos en alguno de ellos, porque la comida del avión…

Vale pues, ya estamos sentados. Pero… ¿ qué comemos, si no tenemos ni idea?. Tranquilos. Aquí estoy yo, haciendo de maître improvisado para asesorarles.

Lo primero, consuman agua embotellada siempre; o sus magníficas cervezas –Bía—con marcas de sus ciudades: Saigón, Hanoi, Hue, Halong… No suelen tenerla fría, y te ofrecen hielo, pero cuidado porque su agua corriente no es recomendable.  El  vino, es malo y caro. Ni pan, herencia francesa, aunque es posible comprarlo en puestos callejeros.

Para empezar, les aconsejo:

Sopa PHÓ , caldo con trozos de ternera o pollo, fideos de arroz, brotes de soja, judías verdes, cilantro. Su plato nacional, hasta en el desayuno. BUN BÓ HUÉ, sopa de nodles, ternera, cerdo y lemongras (citronella).

CHÁ GIÓ, rollitos de arroz fritos con diversos ingredientes.;BANH  CUON, canelón de arroz rellenos de cerdo, setas…; BANH XEO, crêpe de arroz con variados ingredientes, acompañados de salsa de soja o salsa de pescado algo picante ( NUOC MAM).

RAU MUONG, exquisitas espinacas de agua, parecidas a los ajetes. Y recuerden que todas las comidas se acompañan de Arroz ( CO´M).

Este maître voluntario, sin sueldo ni propinas, les sugiere platos mas fuertes como Mariscos, calamares, pescados… a la plancha; y, además, HOT POT, estofado de pescado, verduras, lemongras, setas, mariscos…; CHA CÁ, pescado aderezado con cúrcuma y otras especias; o BUN CHÁ, medallones de carne de cerdo al carbón.

Y de Postres?. Ricos y diversos, recomiendo:

CHÉ CHUON CHUN´G, plátanos calientes con leche de coco;  PITAHAYA, o “fruta del dragón”, muy bonita pero de poco sabor; como sus “Piñas de Agua”, aunque un poco de azúcar lo arregla; HOA QUA DAM, macedonia de frutas; o ensalada de Pomelo, y NUOC MÍA, batido de caña de azúcar; y un magnífico CAFÉ, servido con todo su oriental rito.

También les recomiendo visitar sus Mercados, donde se vende de todo, donde  late la vida diaria; y probar la comida de sus muchos “ restaurantes”; aunque les advierto que, a los vietnamitas, les gusta el picante, aunque mucho  menos que a los tailandeses o mexicanos.

En suma, un excepcional universo gastronómico; que nos da la energía  para ver sus monumentos, sus campos, sus playas, sus islas como las de la bahía de Halong, Patrimonio de la Humanidad; porque todo en  Vietnam es  bello, recóndito, maravilloso, fantástico.

JUAN PEDRO PLAZA CARABANTES.

FEPET-EXTREMADURA.-

2017-03-28T09:37:13+00:00 16-marzo-2017|Gastronomía, General, Viajes|

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