ARAGÓN PARA VIVIRLO.

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ARAGÓN PARA VIVIRLO.

 

De pronto, a la salida de un recodo de la carretera jalonada por el colorido otoñal de chopos y olmos apareció, en todo su esplendor, ALBARRACÍN.

Incluído en el listado de los ” Pueblos mas bonitos de España”, es un espectacular escenario entre sus estrechas y cuidadas calles y casas, de uniforme colorido — excepto una, pintada de azul–; admirando la Catedral del Salvador, Palacio Espiscopal, Iglesia de Santa María, mansiones y caserones señoriales, sus tres Museos: Juguetes, Diocesano y de la Ciudad; la funete medicinal del Chorro; las musulmanas contrucciones del Torreón del Andador, la Alcazaba, la Torre del Agua…, comprendemos por qué ya fue habitada desde la  noche de los tiempos –impresionante el Parque Cultural de Albarracín Arte Rupestre, Patrimonio Mundial;  por los romanos, que construyeron un gran acueducto de 25 kms: Albarracín- Gea-Cella.

Nos quedaríamos mucho tiempo, pero debemos seguir el recorrido marcado por la Consejería de Turismo del Gobierno de Aragón, excelentes anfitriones, y nos despedimos prometiendo volver. Seguimos hacia TERUEL, la Ciudad del Amor, la Ciudad del Modernismo, la Ciudad que SÍ existe…, porque cada día es mas conocida y respetada, gracias al esfuerzo de sus ciudadanos y de un Turismo que busca experiencias de calidad.

 

 

Acompañados por una fantástica y teatral guía, pudimos admirar su completísimo y excelente patrimonio histórico-artístico:  la Catedral de Santa María de Mediavilla,  Iglesia del Salvador, Torreón de los Ambeles, Torre de san Martín, la Escalinata que une la estación del tren con la ciudad; Iglesia de los Franciscanos o edificios modernistas: Casa Bayo, Casa Ferrán, Casa de la Madrileña, Casa de Tejidos… ¿ Se me olvida algo importante?

¡ Por supuesto !. ¿ Cómo llegar hasta Teruel, sin ver la coqueta Plaza del Torico, o no emocionarse — y mas en estos tiempos de descreídos– con la trágica historia de los desgraciados amores de Isabel de Segura y Diego de Marcilla: los AMANTES DE TERUEL?

El bello Mausoleo de los Amantes alberga uno de  los mejores monumentos al Amor  — realizado por el extremeño Juan de Ávalos–, uno de los lugares mas visitados de la ciudad, y con razón. A mediados de febrero, se teatralizan Las Bodas de Isabel de Segura y, a finales de septiembre, La Partida de Diego; para vivir, casi de primera mano, la triste historia de los Amantes de Teruel, ocurrida hace ochocientos años.

Y como no todo va a ser sufrir, nos vamos a comer muy bien, al Parador de Turismo, a las afueras de  la ciudad; para seguir hacia las Bodegas San Valero Sociedad Cooperativa, en Cariñena; degustando varios de sus vinos, con el nombre genérico de Particular.

Hacia Zaragoza a descansar; no sin antes tomar algo por la zona de bares del Casco Antiguo, llamada El Tubo, con una gran variedad de tapas para hacer las delicias de todos los que hasta allí se acercan.

A primera hora del día siguiente, el autobús enfiló hacia la provincia de Huesca; donde, en primer lugar, disfrutamos de la bella ciudad de JACA, recibidos en el Ayuntamiento por el Alcalde y Concejala de Turismo, que nos incitaron a admirar las bellezas que atesora el patrimonio monumental jaqués: la Catedral, considerada una de las mas importantes del románico español (s. XI). A destacar la Capilla de la Trinidad y el  Museo Diocesano de Arte Sacro, instalado en su bello claustro, con el conjunto de pintura mural de Bagués, la Capilla Sixtyna del Románico. Atención!!: Frente a la Catedral, está la Confitería Echeto, una de las mas antiguas y mejores de España. Muy cerca, en el seno de la ciudad medieval, se levanta la Iglesia de Santiago; el Monasterio de Santa Cruz, Iglesia del Carmen y la Ermita de Sarsa, la Torre del Reloj de 1445, construida tras el incendio que asoló la ciudad, muy cercano a la Casa Consistorial, magnífico edifico de estilo plateresco aragonés.

El reloj maldito, apremia. Por  lo que vemos, de pasada, la Ciudadela de Jaca, el Fuerte del Rapitán y el Puente de san Miguel, construido en la Baja Edad Media sobre el río Aragón. Nos vamos con mucha pena de esta bella y cuidada ciudad, camino de un impresionante monumento natural y patrimonial: el bellísimo Monasterio de san Juan de la Peña, cuna del Reino de Aragón y Panteón de Reyes: El Monasterio Viejo, cobijado bajo una gran roca a 1.220 m. de altitud, es una joya de la época medieval. Subiendo una empinada cuesta, encontraremos el Monasterio Alto (s. XVII), que alberga el Centro de Interpretación del Reino de Aragón, el de san Juan de la Peña y una moderna Hospedería. Un poquito mas arriba, llegamos al Balcón del Pirineo; hacia donde nos lleva el autobús, en busca de mas bellezas de la provincia de Huesca. Y llegamos a Canfranc Pueblo, con su medieval Puente de los Peregrinos del Camino de Santiago, y la Iglesia de la Asunción, con interesantes retablos barrocos. A la entrada del pueblo, se puede tomar el Túnel de 8 kms, que conecta con Francia.

Muy cerca, en Canfranc Estació, hay que hacer parada y fonda; para admirar la  imponente Estación Internacional del Ferrocarril, inaugurada en 1928 y aún en activo. Nuestra guía nos recordó antiguas y tristes, otras heroicas, historias de franceses, judíos, europeos de diversas procedencias…, en su huída del terror nazi.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Es una zona muy bien dotada de  restaurantes y alojamientos de todo tipo, porque muy cerca están los importante centro de esquí de Candanchú y Astún,y el Valle de Aspe. Comimos muy bien, en el Hotel&Spa Real Villa de Anayet, muy cerca de la Estación; antes de regresar a Zaragoza a descansar, porque el día ha sido intenso de maravillosas sorpresas.

Zaragoza, la Caesar Augusta romana, tiene mas de dos mil años de historia de todas las culturas que la han habitado y embellecido, hasta llegar a ser la potente y amable ciudad que es hoy: Museos del antiguo Foro Romano, de las Termas Públicas, del Puerto Fluvial, de los Tapices de la Seo, del Teatro, de Pablo Gargallo, de Pablo Serrano, mas los Museos Camón Aznar y el Diocesano ( con grabados y pinturas de Goya).

Una de las cimas del arte hispanomusulmán, el Palacio de la Aljafería, es hoy la sede de las Cortes de Aragón. Arte mudéjar con muchas presencias, como las torres de San Pablo, la Magdalena, San Gil o San Miguel ( son Patrimonio Mundial de la UNESCO). También el Renacimiento dejó  monumentos como la Lonja y el Patio de la Infanta.

Pero, sin duda, la Basílica del Pilar, es el icono de Zaragoza: el mayor templo barroco de España, con tesoros como la Santa Capilla con la imagen de la Virgen; el Retablo de alabastro, el Coro Mayor… y los dos frescos de las cúpulas, pintados por Goya.

Muy cerca, saludando de paso la estatua de César Augusto, hay otra visita obligada: el modernista Mercado Central, con los ojos muy abiertos ante la variada  y exquisita oferta de hortalizas, frutas, carnes, aceites, setas…, de los fértiles campos aragoneses. Este cultural paseos, y la vista de estos alimentos, nos han dado hambre; por lo que recomiendo vivamente sus excelentes restaurantes de todo tipo; o, si la bolsa está adelgazada, en el cercano Tubo,  y en las plazas de Santa Marta, San Miguel o Santa Cruz comeremos y beberemos muy, muy bien. Aunque tampoco estaría mal visitar el Pasaje del Ciclón, cubierto y lleno de bares y restaurtantes; rematando el ágape con los deliciosos pasteles y chocolates de las pastelerías repartidas por toda la ciudad.

No les canso mas. Sólo me queda recordarles que entre montañas y estepas, entre sierras y valles, con el eje vertebrador del río Ebro…, recomiendo hacer cualquier tipo de turismo… en     ¡ ARAGÓN !!.

 

2017-12-06T16:49:46+00:00 6-diciembre-2017|General, Rincones, Viajes|

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